NUESTRA HISTORIA

Mezcal Sentir es la expresión más pura de la  bebida ancestral elaborada a partir del agave. Es una historia de amor, nuestra pasión, y queremos compartirla con el mundo.

Nuestro amor por el mezcal nació en 2016. Desde sus inicios, Mezcal Sentir se ha centrado en crear una marca premium donde lograr la mejor calidad es nuestra prioridad. 

LA GRAN AVENTURA

Sentir es una historia de amor

Una historia que comenzó durante una comida entre amigos en Oaxaca, cuando probamos el mezcal por primera vez y nos enamoramos de esta bebida mágica.

Nos enamoramos de sus aromas, de sus sabores, pero sobre todo de todo lo que aquella experiencia nos hizo sentir.

Ese primer encuentro fue suficiente para despertar en nosotros el deseo de conocer el mezcal desde su origen: recorrer sus tierras, entender su proceso, descubrir sus agaves y convivir con las personas que durante generaciones se han dedicado a crearlo.

Queríamos aprender, pero también compartir con otros la experiencia de disfrutar un buen mezcal. Queríamos que más personas pudieran descubrir sus aromas y sus sabores, pero también sentir aquello que a nosotros nos había cautivado desde el primer sorbo.

Y fue justamente de ahí, de esa forma de vivir el mezcal a través de los sentidos y las emociones, de donde surgió nuestro nombre:

Sentir

Así nació la idea de crear un mezcal honesto, delicado y de la más alta calidad, hecho con respeto y cuidado. El mezcal que nosotros mismos quisiéramos encontrar y disfrutar en cualquier lugar del mundo. Una bebida que pudiéramos abrir, servir y compartir con orgullo.

Cada agave tiene una identidad propia y cada tierra deja una huella. Creemos que un buen mezcal debe permitir que ambas se expresen.

Por eso buscamos crear mezcales delicados y expresivos, capaces de revelar en cada sorbo las características propias de cada agave y de su origen. Sin disfrazarlas. Sin quitarles protagonismo. Respetando a la planta y a la tierra de la que proviene, y dejando que cada mezcal cuente su propia historia.

Pero Sentir también nace del agradecimiento.

Del deseo de devolver algo a la tierra y a las personas que nos abrieron sus puertas, compartieron con nosotros su conocimiento y nos permitieron acercarnos a una tradición que hoy admiramos profundamente. Una tradición de la que seguimos aprendiendo y que hoy tenemos el privilegio de compartir.

Porque para nosotros el mezcal va mucho más allá de ser una bebida.

Es agave y es tierra.
Es tiempo y paciencia.
Es tradición y nuevas experiencias.
Es honrar el pasado y descubrir nuevos caminos.
Es encontrarnos alrededor de una mesa.
Es hacer nuevos amigos y reencontrarnos con los de siempre.
Es aprender, compartir y seguir creciendo juntos.

Todo eso es lo que descubrimos en el mezcal desde aquel primer encuentro en Oaxaca. Una experiencia que comienza con los sentidos, pero que termina convirtiéndose en algo mucho más profundo.

Esperamos que, al abrir una botella de Sentir, descubras algo propio en ella y que, como nos ocurrió a nosotros aquella primera vez en Oaxaca, una nueva historia de amor pueda comenzar con un sorbo.

Porque hay cosas que no necesitan explicarse para poder apreciarse.

El mezcal No se trata de entender, se trata de Sentir.

LA TIERRA

Mi Querido Cerrudo

Han sido veinticinco años.
Crecimos de la mano,
Bajo distintas condiciones
Pero igual de intencionales.

Yo me aproximaba a ser hombre,
Tu hacia tu cosecha.
Tuviste la experiencia de mis primeros pasos y mi primer amor.
Estuviste en cada etapa de mi camino.

Te vi echar raíces mientras encontraba las mías.
Mi querido cerrudo, gracias.
Hoy te transformas, tu aventura apenas comienza,
Ahora comparte la calidez de tu tierra con el mundo.

LA CASA

Estoy llena de los sonidos de la vida. Los pasos de los niños resuenan en mis pasillos; la risa de mamá flota alegre desde la sala, y la sonrisa profunda de papá resuena en respuesta.

Las velas parpadean, los platos tintinean y mis paredes crujen, acercándose para escuchar con más atención.

Ahora los niños han crecido y la casa está más tranquila, pero el calor perdura, recordatorio del amor que aún habita aquí.

Mamá y papá se mueven más despacio, sus pasos son más pausados, pero la danza de sus risas sigue conociendo bien el ritmo de siempre.

Ahora, el llanto feliz de un bebé trae consigo un alegre alboroto. Nuevos ruidos en mis pasillos, el familiar repiqueteo de pasos menudos. Papá sonríe desde el sofá mientras mamá persigue al pequeño; él tiene el cabello más canoso y ella ahora es la Abuelita. La familia sigue creciendo y los roles cambian; yo paso de generación en generación, al igual que el tiempo.

Ahora aquellos bebés se han convertido en abuelos. Transmiten todas las historias que alguna vez les contaron a ellos. Estoy cargada de recuerdos, pero nunca me lleno del todo; sigo expandiéndome, igual que la familia que vive en mi interior.

Mis paredes guardan sus tesoros, su alegría y su amor; mis puertas permanecen abiertas y mi hogar, cálido. Ellos vivieron dentro de mí y por eso sé que yo siempre viviré dentro de ellos, por siempre y más allá.

LA FAMILIA

Sentir empezó por una curiosidad… trabajo de familia…participación

Ofrenda de agradecimiento a la tierra , 4 puntos, 4 altares:

NORTE

Los antepasados, el legado de la familia y de la naturaleza

ESTE

Amanecer, comienzo de días, comienzo de vida, fertilidad de la tierra

SUR

El sol, abundancia, crecimiento

OESTE

Atardecer, regeneración